La fragmentación del Alma

Verdad que hay días que te levantas con alegría, renovad@, list@ para vivir y percibir todo con ilusión!!!!!!!, pero algo ocurre.. ya sea un suceso banal, o unas palabras o una mirada, o algo más inesperado y doloroso, y se tuerce tu Espíritu, o se quebranta mejor dicho, Qué ha ocurrido? Qué ha pasado con el “buen humor”…? Qué se ha roto?!!
Es la fragmentación del Alma que tanto refieren los chamanes. Imagina que eres un maravilloso puzzle, y te levantas completo, pero “un suceso” te arranca una pieza, se la lleva y la pierdes (aquí podría haber parte de vampirismo energético también), entonces ya no te sientes complet@, y pasas un día regular o incluso malo, porque no puedes remontar ni hallar esa "chispa espiritual de felicidad" si te falta una pieza de tu alma, el alma requiere su totalidad para brillar, y así vivimos cada día, expuestos a la fragmentación de nuestra Alma.
Si entendemos que no es nuestra culpa, no nace de nuestro interior todo (felicidad, alegría...) nos desprendemos así de gran peso adicional de oscuridad extra, pues nos han arrancado una parte importante, porque todo suma, un pedacito de nuestra alma, por exiguo que sea es sumamente importante.
La tendencia terapéutica es de despreciar nuestros trocitos y encima someter a nuestra dolorida alma desgarrada a un sobreesfuerzo de auto recuperación: “esfuérzate, todo está en tu interior ¿?…”, algo no posible para el Espíritu puro Humano, si entendemos que no se trata de nuestro interior y que NO SOMOS seres disfuncionales, sino que es fruto de un(os) desgarro(s) sufrido(s), no sumaremos así más carga emocional ni dolor, si no aligeramos peso, y así sabremos que en algún rincón de la existencia podremos reencontrar el fragmento que nos falta, y recobrar nuestra totalidad, sanar nuestro desgarro. Más que hundirnos en un pozo para encontrar “dentro de nosotros la sanación” (estribillo de la “canción del verano” ya demasiado machacada….), se trata de hacer de detectives y buscar cómo recobrar nuestro pedacito de alma…en la vida misma y sus dones que nos obsequia, o entender que nuestra pena tiene su gran motivo y causa, ninguna Gran Madre diría a su hijo que no llore que no es nada y a ver si espabila, porque todo dolor tiene su motivo sin culpa propia alguna.
A cuidar nuestra Alma
Anna Vijo - Bruja & Chamana

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