Las sombras cumplen su función, no son pasajeras, pero si pueden ser cambiantes y gracias a su natural existencia llegamos a nuestra totalidad. Al adentrarnos en su oscura presencia, tras vencer el supuesto miedo que no es más que niebla confusa al pensar que el objetivo es encontrarnos cara cara con lo oculto, es cuando disipamos que la finalidad no es afrontar nuestro desconocimiento, si no crearnos constantemente dentro de cualquier oscuridad. No superamos sombras, es antinatural, sino que las modificamos al crearnos, porque sólo cuando creas día a día la mejor versión de ti mismo iluminas, entonces y sólo entonces las sombras se convierten en proyecciones amigas...
Anna Vijo
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